Se ha informado que los eventos médicos en vuelo ocurren a una tasa de aproximadamente 15 a 100 por millón de pasajeros y se estima que los eventos respiratorios representan el 12 por ciento de estos, con la  situación actual de la pandemia por coronavirus Covid 19 una gran cantidad de viajeros aéreos tienen condiciones médicas subyacentes, incluida la enfermedad pulmonar, y corren el riesgo de sufrir efectos cardiopulmonares adversos relacionados con la disminución de la saturación oxígeno (SpO2). Volar a gran altura puede inducir una baja oxigenación (hipoxemia) significativa en estos pacientes, a pesar de la presurización de las cabinas de los aviones.

Los cambios en la presión atmosférica y la tensión de oxígeno contribuyen a estos eventos médicos y respiratorios, a medida que aumenta la altitud, la presión del aire ambiental disminuye, lo que lleva a una disminución en la tensión de oxígeno (también conocida como presión parcial de oxígeno) del aire inspirado.

Las agencias gubernamentales reguladoras, como la Administración Federal de Aviación (AFA), requieren que las cabinas de los aviones estén presurizadas para simular una altitud (la llamada altitud de cabina) por debajo de los 8000 pies (2438 metros) y permiten solo desviaciones breves a una altitud de cabina de 10,000 pies (3048 metros), por seguridad.

La presurización de las cabinas de los aviones comerciales limita la disminución de la presión del aire, lo que permite que los aviones comerciales operen a altitudes similares a 30 000 o 40 000 pies (9144 a 12 192 metros) sin inducir un estrés por presión barométrica baja (hipobárico) extrema en los pasajeros.

En altitudes que denominan de cabina entre 5000 y 8000 pies, la presión inspirada de oxigeno se calcula entre 108 y 122 milímetros de mercurio (mmHg). Las personas con una función cardiaca y respiratoria normal suelen experimentar una disminución de la presión arterial parcial de oxígeno (PaO2)  a 95 mmHg,  hasta cifras de entre 53 y 75 mmHg. Cuando pasan del nivel del mar a una presión de cabina que simula una altitud de 8000 pies (2438 metros), la disminución de la saturación de oxígeno es solo del 3 al 4 por ciento y no se asocia con síntomas.

Un paciente con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y una PaO2 de 70 mmHg a nivel del mar probablemente tenga una disminución de la PaO2 a 53 mmHg  y una disminución de la saturación oxígeno al 84 por ciento a una altitud de cabina de 8000 pies, lo que puede estar asociado con síntomas, que van desde una disfunción cognitiva leve hasta disnea marcada, dolor torácico o confusión. A pesar de este grado de hipoxemia, es poco probable que los pacientes con EPOC que estén expuestos a grandes alturas durante varias horas experimenten eventos clínicos adversos.

 Las posibles razones de la baja proporción de eventos adversos asociados con los viajes aéreos se deben a que los pacientes compensan de manera involuntaria la disminución de la tensión de oxígeno al aumentar su frecuencia respiratoria (hiperventilan) y se relativamente inactivos durante el vuelo.

La hipoxemia en vuelo se define como una PaO2 menor de 50 mmHg o una saturación de oxígeno menor del 85%, los siguientes factores se consideran de riesgo para presentar síntomas respiratorios o hipoxemia en vuelo, en relación a condiciones respiratorias previas con potencial de deterioro agudo o necesidad de intervención médica:

– Enfermedad obstructiva de las vías respiratorias grave  o mal controlada (volumen espiratorio en el primer segundo menor del 50%).

– Condición sintomática restrictiva de la pared torácica o debilidad de los músculos respiratorios (capacidad vital menor de 1 litro).

– Enfermedad pulmonar intersticial con SpO2 menor al 95 por ciento o capacidad de difusión del pulmón para monóxido de carbono (DLCO) menor del 50 por ciento de lo previsto. Pacientes con fibrosis pulmonar incluyendo status posterior a Covid 19 grave y con secuelas a nivel pulmonar.

– Hipertensión pulmonar.

–  Hospitalización por enfermedad respiratoria dentro de las seis semanas previas al viaje aéreo previsto.

– Requerimiento de presión positiva continúa en las vías respiratorias (CPAP) o ventilación no invasiva.

– Cáncer activo y compromiso pulmonar como condiciones que pueden empeorar con la hipoxemia (p. ej., enfermedad cardíaca o cerebrovascular).

– Necesidad de oxigenoterapia a largo plazo, CPAP o ventilación no invasiva (NIV).

– Neumotórax dentro de las seis semanas previas al viaje aéreo previsto, mayor riesgo de neumotórax (enfermedad pulmonar quística o neumotórax recurrente).

-Pulmón atrapado con neumotórax crónico, pacientes con tromboembolia pulmonar o trombosis venosa profunda dentro de las seis semanas o mayor riesgo de trombo embolismo venoso.

-Individuos con síntomas cardiorrespiratorios molestos durante viajes aéreos previos.

Los pacientes que requieren oxígeno suplementario en reposo corren el riesgo de sufrir hipoxemia durante el vuelo. Para tales pacientes, se debe permitir un tiempo adicional para poder retrasar y posponer el vuelo, o bien desaconsejar viajar en avión.

Los pacientes con disnea de medianos a pequeños esfuerzos deben someterse a más estudios, |preferiblemente con una prueba de caminata de seis minutos, Si la SpO2 es menor de 84% durante una de estas pruebas, se recomienda oxígeno empírico suplementario durante el vuelo.

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