Los ácaros del polvo, la contaminación o el polen son algunos de los desencadenantes del asma.
Ahora bien, tu nivel de estrógenos también puede hacer que sus síntomas empeoren. Más de 300 millones de personas en todo el mundo sufren ataques reiterados de asma.
Y es que las hormonas sexuales femeninas influyen en la incidencia del asma a lo largo de las diferentes etapas de la vida de la mujer, en función de la cantidad que circulen por el organismo.

JUSTO ANTES DE LA MENSTRUACIÓN ES PEOR
La influencia entre las hormonas y la enfermedad respiratoria parece ser de dos maneras, ya que tanto puede incidir el ciclo menstrual en el asma como puede hacerlo en la intensidad de los brotes de la enfermedad.
Cuando se han comparado mujeres sanas con asmáticas, estas últimas presentan mayores alteraciones de las hormonas femeninas, lo que puede repercutir en desajustes en el ciclo menstrual. Ahora bien, son más preocupantes los empeoramientos del asma durante la menstruación, dado que en algunos casos pueden ser complicaciones graves.

CÓMO AFECTA EL ASMA AL EMBARAZO
En términos generales, los estudios sugieren que las mujeres asmáticas tienen un mayor riesgo de tener partos prematuros y complicaciones gestacionales como preeclampsia, hemorragias, hipertensión arterial, placenta previa y necesidad de parto por cesárea, y, el feto es especialmente sensible a los cambios respiratorios de la madre que suceden durante una crisis de asma. Por lo que un mal control de esta enfermedad conlleva un mayor riesgo para el feto que los posibles efectos de los fármacos empleados para tratarla.

De modo que resulta conveniente no abandonar estos medicamentos durante el embarazo, concluye. En todo caso, conviene seguir a rajatabla las recomendaciones médicas.
Prácticamente todos los fármacos empleados en el control del asma atraviesan la placenta. Sin embargo, son pocos los que tienen repercusiones sobre el feto, se recomienda un tratamiento ajustado a la gravedad de la patología y en las dosis más bajas posibles para controlar los brotes y al mismo tiempo mantener a raya los posibles riesgos asociados al consumo de fármacos.

Aunque se ha demostrado que se puede continuar con la medicación prescrita, visitar durante el primer trimestre de gestación a un especialista para que evalúe la gravedad y en función de ella, ajuste la dosis.

LA MENOPAUSIA AFECTA AL ASMA SEGÚN TU PESO
Al cumplir los 50, la mayoría de las mujeres entran en el período de la menopausia. Durante esta etapa de la vida, la función ovárica disminuye hasta desaparecer completamente dando por finalizada de edad fértil de la mujer. Esto se traduce en unos profundos cambios en su organismo, y entre los más importantes, los hormonales.
Algunos trabajos muestran que alrededor de la menopausia, es decir, en la llamada perimenopausia, hay un agravamiento de la situación clínica de las mujeres asmáticas e incluso una elevación de la incidencia de nuevos casos en el sexo femenino. Y es que, está demostrado que en algunas pacientes el asma se inicia precisamente con la menopausia.
Sin embargo, este nuevo panorama hormonal y sus consecuencias en la evolución del asma bronquial o su posible responsabilidad en la aparición de la enfermedad han llamado menos la atención entre los investigadores que la incidencia de los cambios hormonales durante la menstruación o el embarazo.

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